Golpean las puertas
Derriban paredes,
quiebran silencios,
agitan las aguas,
pierden la paciencia,
sueñan un sueño
que se construye
de a muchos.
Un sueño que
es posible,
tan posible
como esta horrible
realidad que
nos pellizca la sonrisa.
Y se vienen
caminando,
silbando bajito
por la cortada
apenas alumbrada
por un foco mezquino.
Ahí se ven sus sombras
abultando sobre
el horizonte...
Marcelo Fernández
martes, 22 de mayo de 2007
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