Ya se ha dicho una y otra vez
Y volvemos a decirlo:
nosotros ponemos los muertos
nosotros ponemos el sudor
nosotros entregamos nuestro presente
(lo único que tenemos)
nosotros perdemos el aliento
en cada surco, en cada mina,
detrás de las máquinas,
empujando la rueda
de esta máquina perversa.
Para nosotros son los sermones
en donde dios promete felicidad
futura, a largo plazo, divina,
para nosotros son las promesas,
ganar el pan con el sudor de tu frente
y amontonar pan sobra pan
para el que tiene el fusil
y nos apunta.
Para nosotros son las excusas
los pedidos de sacrificio,
la suela de los zapatos
en la espalda y las balas de goma,
los gases lacrimógenos
las balas de plomo,
las tumbas colectivas.
Siempre ponemos el cuerpo
y lo perdemos.
Pero no será para siempre.
Marcelo Fernández
lunes, 21 de mayo de 2007
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